martes, 9 de diciembre de 2014
sábado, 22 de noviembre de 2014
Atum/Otoño
Dios solar de la mitología egipcia.
En el mito solar es identificado con el sol poniente y con el sol que va hacia las entrañas de la tierra para renacer luego al amanecer.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Receta con parejil
Para preparar esta rica receta necesitamos diferentes
ingredientes. Ingredientes muy diversos que pueden ser opuestos, pero a la vez
complementarios. Para que esta receta salga el horno tiene que estar a punto,
con una temperatura y un programa adecuado.
Si no tenemos los siguientes ingredientes
podemos poner otros de nuestra propia cosecha, siempre que tengamos la certeza
de que concuerdan. Es más, innovar es necesario. Necesitamos innovar para que
esta receta funcione.
Cada cual que lea esto realizará su propia
receta. Ninguna será igual. Podrán parecerse en algunos aspectos, toques o
aromas, pero cada una tendrá su propia personalidad.
Bien. Empecemos.
Para realizar nuestro "plato" primero tiene
que existir una disposición por parte de los cubiertos para ser comido. Pero hablemos de parejas. La persona no se elige. Llega como una riada de la que nadie
tiene noticias y sorprende de la misma manera.
La llegada tiene que ser inesperada,
inusual, bonita, curiosa, particular, para que la primera llama surta efecto y
dure. La historia comienza captando nuestra atención, y a cambio la
recordaremos siempre. ¿Cómo y dónde os conocisteis?
Al haceros la pregunta anterior intentad
estar solos, en un sitio cómodo, y sin prisas, es muy molesto que te corten en medio de un recuerdo tan bonito. Mejor por la noche antes de dormir. Y no mola que nos vean la
cara de bobos que se nos pone al recordar cosas tan cursis pero a la vez increibles.
Si ya habéis realizado la receta, incluso más de una vez, y al
recordar el día que decidisteis iniciarla no se os pone esa cara de la que
hablo, preocuparos, pues no os aportó nada bueno, y siento deciros que la receta no salió bien. Tendréis que repetirla y esta vez con más cuidado y poniendo más atención, que muchas veces la falta de atención y ganas hacen que baje el bizcocho o se corte la mayonesa...
Si por el contrario os emocionáis al buscar en vuestro baúl interior ¡enhorabuena! Tenéis una bonita anécdota
que recordar.
Esta receta no es sencilla. Conocidos programas de televisión han intentado llevarla a cabo pero pocas veces se ha conseguido. Nadie debe desanimarse por ello. La esperanza es lo último que se pierde...
domingo, 26 de octubre de 2014
Rojo. Red. Rouge. 紅. Rosso. Красный. أحمر. Rot...
La pasión se refleja en la fuerza, la intensidad, en el color rojo. Da igual el idioma, la pasión es pasión.
Contesta a estas
preguntas. Vamos a reflexionar.
¿Es la pasión la que
realmente mueve montañas? ¿Es esta misma la que nos ayuda a conseguir el éxito en aquello por
lo que apostamos? ¿Te salen mejor las
cosas cuando te gustan, cuando te apasionan? ¿Se te pasa el tiempo
volando cuando las haces? ¿Te pones un horario
para hacer aquello que te gusta, o no le pones límites?
Está claro ¿no? La
pasión lo es todo. Sin pasión no hay ganas, no hay ilusión, no hay éxito.
Nuestro profesor de
Emprendimiento, Fernando Giner, nos lo
intenta enseñar cada viernes. Poco a poco vamos entendiendo la idea pero
todavía no nos atrevemos a abrazarnos a ella y volar. Nuestras mentes cerradas
no están preparadas para poner pasión en lo que queremos ser.
La pasión es un término
muy amplio. Puede ponerse pasión en cualquier cosa, y es necesaria para que el
éxito florezca. Un simple revolcón puede ser el mejor ejemplo. No te conozco,
ni tú a mi tampoco. Bebemos, nos calentamos y surge. El instinto animal, el
impulso y las ganas hacen que la pasión esté latente. Pero, ¿qué pasaría si esa
pasión se
La pasión es entusiasmo, hambre, ilusión, egoísmo incluso. Que nadie te moleste mientras
haces eso que te gusta porque no estás para nadie, aunque se esté ahogando la
abuela con una uva en Nochevieja. Que coja al Gaitero y trague, que además de
desatascarla la va a poner contenta, pero a mí que me dejen que la pasión me
puede.
Otro ejemplo de
pasión. Odio a mi vecina con todas mis fuerzas. No sabe que hay un timbre al
que llamar para salir a abrir. Prefiere el método tradicional de golpeo de
puerta apoyado con grito. La odio y pongo pasión en odiarla porque me produce
aversión, rechazo, asquete.
¿Y el sonido de un
taladro a las siete de la mañana? ¿O el ladrido sin parar de un perro? ¿O un niño
llorando toda la noche? ¿O mi padre cuando se pone machacón, pesado, cansino?
¿O la gente cotilla?
En el odio también se
pone pasión. Y en la tristeza, en la añoranza, en la melancolía. Sobre todo los que empatizamos hasta con las
moscas que quedan cuando acaba el verano y vuelan como tontas chocándose con
todo lo que encuentran a su paso. Una película “de clinex” nos hace sacar esa pasión por la tristeza.
Pasión
Un concepto
muy amplio pero necesario en nuestras vidas.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Color esperanza
Un viento fuerte golpeó su cara. Cerró sus ojos. Hizo que llorasen. Su sueño se apagó. Nada tenía ya sentido. Se acabó el camino y no supo por dónde seguir.
Oscuridad en sus sentimientos. No sabía lo que duraría aquel color tan horrible. No creía que cambiase nunca. Una paleta de colores sin más colores que el negro. La negativa como preferencia. Un signo que le restaba energía cada vez que intentaba sumar. Porque se le olvidó sumar.
Confusión. Inseguridad. Un asco que invadía su mente cada vez que pensaba en ser feliz.
Poco duró aquello. Pronto entendió que la vida es corta. Que la vida es lucha. Que la vida está llena de vida para quien quiere vivirla. Valor. Ganas. Hambre. Ilusión. -Empezar de cero cuesta pero nunca estamos solos- le dijeron. El cero es un valor nulo, pero no negativo, y depende de dónde se sitúe nos gustará más. Pongámoslo a la derecha y que multiplique nuestros sueños.

Su mente esclareció. La paleta de colores volvió a tener colores, incluso más de los que existían. Uno resaltaba sobre los demás. Color Esperanza lo llaman. La ilusión volvió a su ser. Ahora la siente, la disfruta y la saborea como unas mariposas en el estómago de un loco enamorado, por la vida.
Un aplauso por los que saben que tienen que luchar pero no saben cómo empezar. Por los que vuelen a sentir ilusión tras haber vivido un episodio gris. Por los que sienten una llama dentro que no quieren que se apague. Por los que luchan cada día por hacer sus sueños realidad.
Oscuridad en sus sentimientos. No sabía lo que duraría aquel color tan horrible. No creía que cambiase nunca. Una paleta de colores sin más colores que el negro. La negativa como preferencia. Un signo que le restaba energía cada vez que intentaba sumar. Porque se le olvidó sumar.
Confusión. Inseguridad. Un asco que invadía su mente cada vez que pensaba en ser feliz.
Poco duró aquello. Pronto entendió que la vida es corta. Que la vida es lucha. Que la vida está llena de vida para quien quiere vivirla. Valor. Ganas. Hambre. Ilusión. -Empezar de cero cuesta pero nunca estamos solos- le dijeron. El cero es un valor nulo, pero no negativo, y depende de dónde se sitúe nos gustará más. Pongámoslo a la derecha y que multiplique nuestros sueños.

Su mente esclareció. La paleta de colores volvió a tener colores, incluso más de los que existían. Uno resaltaba sobre los demás. Color Esperanza lo llaman. La ilusión volvió a su ser. Ahora la siente, la disfruta y la saborea como unas mariposas en el estómago de un loco enamorado, por la vida.
Un aplauso por los que saben que tienen que luchar pero no saben cómo empezar. Por los que vuelen a sentir ilusión tras haber vivido un episodio gris. Por los que sienten una llama dentro que no quieren que se apague. Por los que luchan cada día por hacer sus sueños realidad.
martes, 5 de agosto de 2014
Il volto più bello della solitudine
(La cara más bella de la soledad)
Encontrarse con uno mismo. Compartir tiempo con “Yo” y
conocerle, saber tratarle, aprender de él. Esa persona que está al otro lado
del espejo y que nos acompaña durante toda la vida. Algunos han dejado de
conocerla, otros simplemente no quieren. Tu más fiel compañero. Aquel que hace
que la soledad nunca tome definición definitiva. Siempre está ahí. Apoyándote o
torturándote.
Yo, te conozco un poco más. Cada vez estoy más a gusto
contigo. Quizá algún día sea capaz de controlarte como a una marioneta pero
todavía es pronto.
La noche. Un escenario magnífico para la soledad. Un cuerpo
cansado. Una cama. El individualismo puro. No necesitamos a nadie para dormir
una vez que cerramos los ojos. Tu imaginación vuela sin más ayuda que la de tu
mente. Una única mente.
El miedo. Se apodera de nosotros. Solo tú puedes olerlo de
esa forma tan personal. Nadie puede ahuyentarlo. Se alimenta de soledad, de la
soledad que sentimos por dentro. Aún cautelados por la mejor centinela nos
sentimos solos ante el miedo. Lo superaremos y nos hará fuertes como si del
espartano número trescientos se tratase. Te lo agradecerás, porque tú has
conseguido derrotarlo. Tú eres el vencedor.
El dolor. Sentimiento que nos marchita. Se contagia como la
peste pero nadie puede curarla excepto tú. Te curarás. Lo superarás. Y serás
otro espartano más. Crearás una coraza implacable que solo la soledad te
ofrecerá tener.
El deseo. Se agarra de la mano de la soledad y pasean juntos.
Deseo de tener. Deseo de poder. Deseo de querer. Deseo yo. El deseo seguirá
presente se cumpla o no, enganchado a tu cuello como un macaco gritando,
pidiendo alimento. Se alimentará, crecerá y se desvanecerá gracias al tiempo.
El deseo en soledad es el más común entre los mortales.
La mentira. Si queremos que sea nuestra lo será. Nadie la
conocerá. Nadie podrá opinar. Nadie la controlará excepto tu soledad. Será tu
creación, como un hijo. Se nutrirá. Permanecerá. Evolucionará a tu antojo. Siempre
en soledad.
La felicidad. Cantar bajo el agua sin pensar. Alzar la voz.
Cantar. No hay nadie más en ese momento. No hay nada que te impida hacerlo
tuyo. Absorber los rayos del sol tumbado bajo ellos. Escuchar música y sentir.
Descansar en tu pensamiento. Ser feliz solo.
El esfuerzo, el autodidacto, el auto-entretenimiento, la auto-ayuda, el independentismo, todo esto se consigue en soledad con uno mismo y nadie más que
ella nos lo puede enseñar.
Soledad se llama, “Yo” se apellida. Todos podemos tocarla,
pocos saben disfrutarla.
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