domingo, 26 de abril de 2015

Durará tanto como lo cuides y lo cuidarás tanto como lo quieras.



No os engañéis Princesa. 
No hay príncipes perfectos 
a pesar de las apariencias. 
Pero un Dragón vendrá, 
al que tenemeréis sin consuelo, 
pero no debéis hacerlo, 
pues no es igual 
que aquel Príncipe perfecto 
que os prometía el cielo, 
sino un Dragón 
que tendrá su corazón 
igual de grande que su cuerpo, 
que os cuidará sin prometeos 
ni el más mínimo rayo de luz, 
pues será su luz 
la que os deslumbrará 
nada más él veros.
Porque las promesas
se las lleva el viento,
pero los sentimientos
se agarran como raíces 
en los adentros...


María Silva.

lunes, 12 de enero de 2015

Media naranja, una entera y otra exprimida hablan de amor...

Erase un día cualquiera, a cualquier hora, media naranja, una naranja entera y otra exprimida. Las tres tienen mucho en común. Son amigas, nacieron del mismo árbol pero sus destinos eran muy diferentes. Un día cualquiera, a una hora cualquiera, decidieron reunirse para hablar de amor.

Un escenario cálido, la cocina de una de ellas. Café americano encima de la mesa y un platito repleto de pastas de mantequilla recién horneadas por la más llorona de las tres...

Better Half: A veces creemos que no necesitamos a nadie, y puede ser verdad, pero según pasan los años nos damos cuenta de que también puede ser mentira. Cada una es un mundo, ¿verdad?

Whole Orange: Pero y ¿qué es necesitar? Hay muchos tipos de necesidades. Yo jamás he necesitado a nadie y a estas alturas no creo que la necesite jamás. 

Squeezed Orange: Pues yo no quiero necesitar a nadie nunca. El mundo es malo, y los seres que habitan en él son hijos de ese mundo. Te exprimen hasta que ya no pueden sacarte más y luego te tiran a la basura. Te dejan en la misma cáscara y te vas pudriendo poco a poco. Eso si no te comen unas gallinas devoradoras que luchan por romperte en pedacitos con sus picos y sus patas.

Whole Orange: A mi jamás me pasará eso. Yo vivo mi vida sin dar explicaciones. Jamás las daré. No tengo por qué darlas. Tener a una persona al lado es una carga. Tener hijos es una carga. Trabajar para mantener a otros es una carga. Depender de los gustos del resto es una carga. Y odio las cargas. 

Squeezed Orange: Yo lo hacía encantada. Encontré a la media naranja más bonita que podía existir. Le di todo y se lo quedó. Sí. Se quedó con mi alma, con mi corazón, con mi cariño, pero no conmigo. Me dejó en el olvido y me sustituyó por otra. Sin más. ¿Pero por qué? Era preciosa. Bellísima. Nunca encontraré a otra tan bella.

Better Half: No Squeezed. Quizá no era para ti. No desesperes. Y Whole, según te haces mayor necesitarás más. No digas que jamás necesitarás a alguien a tu lado, porque caerás en el engaño.

Squeezed Orange: Jamás encontraré a nadie igual. Era lo mejor que me había pasado nunca. Pero yo no era lo suficientemente buena para ella. Ella era bella, tenía carácter, sabía lo que quería. Me encantaba compartir mi vida con ella.

Whole Orange: ¿Y tú? ¿Sabes lo que quieres? Yo te voy a decir lo que quieres. Quieres arrastrarte toda la vida. Te gusta que te expriman. Aquella que te dejó sí sabe lo que quiere. Jugó con su vida y con la tuya y solo se da importancia a sí misma, como debe ser. El resto te debe dar igual o morirás dando y dando y dando. Hay que ser dura, egoísta o te convierten en jugo.

Squeezed Orange: ¡Pero yo le di lo más valioso que tenía! Mi amor, mi cariño, mi todo. Me entregué por completo porque la amaba. Pero tienes razón Whole. Yo no era lo que ella necesitaba, no estaba a su altura.

Better Half: Eso es cierto Squeezed. No eras lo que ella necesitaba, ni ella lo que tú necesitas. Mírate. Tienes que cuidarte más. Nunca pierdas la sonrisa porque no sabes quien puede enamorarse de ella, ni cuando. El amor es un vaivén. Un baile. A veces manda uno y otras veces otro. Pasaremos por bailes que no nos gustarán, pero llegará el que nos haga sentir principesas y princesos y entonces nos habrá llegado el momento de amar sin condiciones. A  mi también me encanta compartir mi vida con esa media naranja. Esa es la seña de humildad y bondad que el amor nos da cuando estamos enamorados.

Squeezed Orange: Better, ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué sigues creyendo en el amor? Si también te ha hecho sufrir como a mí.

Better Half: Sí, me ha hecho sufrir mucho, pero también me ha hecho aprender. Aprender a amar de otra forma. No ser la tonta que le entrega su amor a cualquiera. Me ha enseñado a buscar. A buscar a la media naranja que me complemente de verdad y que sepa apreciar lo que le entrego. Porque lo más valioso no se le puede entregar a cualquiera Squeezed, aprende esa lección, porque el mundo está lleno de medias naranjas pero no cualquiera es digna de recibir nuestro amor. Yo sigo dando lo mismo que daba. Tuve miedo, no te lo voy a negar, miedo a que me exprimiesen y ya nunca volviese a creer en él como lo hacía antes.

Squeezed Orange: ¿En el amor?

Better Half: Sí. En ese amor que te hace perder el sueño. Ese amor bonito...

Whole Orange: ¡Ja ja ja! El amor bonito no existe. ¿Qué es el amor sino sufrir y tener que compartir todo lo que tienes con otra parte que seguro jamás lo valorará? Hay que andar prevenidas. Hay que adelantarse a ese sufrimiento y pasarlo de puntillas. Y casi sin rozarle sin me apuras.

Better Half: ¡No Whole! El amor bonito sí existe. Yo sufrí mucho por amor. Todas hemos sufrido alguna vez por amor. Pero pensar en esas parejas que duran toda la vida me apasiona. Me despierta un áurea especial en la mente que hace que no me rinda y siga esperando. Existen muchas medias naranjas en el mundo, y más de una serían perfectas para nosotras. Es difícil encontrarlas a la primera, pero se encuentran Whole. Sólo hay que saber observar, oler, y sentir. 

Squeezed Orange: Yo he conocido ya a muchas. Creo que ninguna era la mía. Estoy empezando a ver el vaso medio lleno Better, pero ¿cuánto hay que esperar? Tengo treinta y dos años y el tiempo cada vez pasa más rápido. Y la verdad es que me encanta enamorarme. Pero la próxima vez que sea de alguien que me corresponda, que también estoy harta de que me quiten hasta la pegatina de calidad.

Whole Orange: Tendrás que esperar y esperar hasta que te canses y cambies de opinión. Yo tuve una media naranja muchos años. ¡Sí! ¡Yo! Pero no funcionó. Nos amábamos, o eso creía, pero no era suficiente. El egoísmo nos llevó a sacarnos hasta las tripas para ser felices. Pronto entendí que estaría mejor sola y me marché. Mi vida dejó de tener sentido. Mi rutina cambió por completo. No era capaz de adaptarme a mi nuevo mundo, y aún sigo sin hacerlo. Todo lo que implique mostrar amor me aterra. ¿Y si me vuelve a pasar? No quiero tener que experimentar lo mismo de nuevo. Al principio todo es muy bonito. Parece que va a ser así toda la vida pero ¡no!, no lo es, todo es mentira. Ya lo dice la canción, "no te enamores que el amor no es bueno, entra despacito pero es traicionero"

Squeezed Orange: ¡Vaya! Parece que no soy la única que llora por amor. ¿Pero tú también has tenido historia Whole? Pensaba que eras una mojigata escrupulosa.

Better Half: ¡No seas cruel Squeezed! La etapa por la que pasa Whole también la pasé yo. Odiaba a las medias naranjas. Odiaba todas las películas de amor. Odiaba a las parejas. Todas me parecían que vivían una mentira. Ninguna llegaría a ninguna parte. Para mí el amor murió pero resucitó cuando conocí mundo y ahora late con más fuerza que antes. Intenté no encerrarme en esa idea clasista y violenta. Me costó mucho sí, pero lo conseguí, como muchas otras naranjas. Parecía que mi mundo se apagaba por completo y que nada ya tendría sentido.

Squeezed Orange: Es increíble Better...Yo quiero sentir eso que tú sientes a pesar de haber sufrido tanto.

Better Half: Tú y muchas como tú lo conseguiréis. Porque en este mundo hay hueco para el amor siempre, aún precedido por la crueldad que conlleva. Si no, la que ahora mismo escribe estas líneas no tendría historias que contar. Tampoco sabría explicar un desamor y el recuperar el sentido del querer poco a poco, del sentir mariposas en su estómago, de volver a creer en él...

Whole Orange: Una oportunidad. Me daré una oportunidad más. Lo intentaré. Lo prometo.

Las tres naranjas siguieron sentadas a la mesa terminando de tomar el café y las pastas tan ricas que Squeezed preparó en un arrebato de rabia y desamor. Consiguieron sincerarse, reflexionar y darse otra oportunidad. 






Porque "la vida sin amor es el pozo de un cementerio" (Shotta)

Démonos otra oportunidad todos los que alguna vez hemos dejado de creer en él.


jueves, 8 de enero de 2015

33, un gran número.

En el año 33 se conmemoró El consulado de Galba y Sila. También es el año en que Jesús de Nazaret muere y resucita. Este año puede ser escrito con una sola palabra, treintaitrés. 33 es el código telefónico de Francia. En Romano, 33 se escribe XXXIII. Pero la dicha de este número para nosotras ha sido otro.

33 fueron los participantes del Primer Taller Infantil de decoración de galletas con fondant que se hizo en Maguilla. Niños y niñas, residentes y no residentes, quisieron formar parte de esta nueva ilusión que espero se haga más veces.

Aprendimos mucho tanto ellos como nosotras y nos lo pasamos en grande.

Quiero agradecer a mi prima Cristina y a mi hermana Anabel que apoyen mis locuras cuando ni ellas están preparadas, y agradecerles que crean en mí más de lo que yo lo hago. También a Carmen por unirse a nuestro arrebato infantil y pasárselo pipa.

Agradecer a los panaderos de Maguilla su atención, porque nos tuvieron entre algodones toda la mañana del 23 de diciembre; a mi prima Raquel su vuelco para con nosotras, porque se involucra como una más: y, como no, a Gema, la Coordinadora de Actividades Socioculturales, que desde el principio nos apoyó e hizo que germinase la idea.

Espero poder seguir haciendo locuras de este tipo a vuestro lado durate muchos años.




Gracias.











sábado, 22 de noviembre de 2014

Atum/Otoño

Dios solar de la mitología egipcia.
En el mito solar es identificado con el sol poniente y con el sol que va hacia las entrañas de la tierra para renacer luego al amanecer.


lunes, 17 de noviembre de 2014

Receta con parejil

Para preparar esta rica receta necesitamos diferentes ingredientes. Ingredientes muy diversos que pueden ser opuestos, pero a la vez complementarios. Para que esta receta salga el horno tiene que estar a punto, con una temperatura y un programa adecuado. 

Si no tenemos los siguientes ingredientes podemos poner otros de nuestra propia cosecha, siempre que tengamos la certeza de que concuerdan. Es más, innovar es necesario. Necesitamos innovar para que esta receta funcione.

Cada cual que lea esto realizará su propia receta. Ninguna será igual. Podrán parecerse en algunos aspectos, toques o aromas, pero cada una tendrá su propia personalidad.

Bien. Empecemos.

Para realizar nuestro "plato" primero tiene que existir una disposición por parte de los cubiertos para ser comido. Pero hablemos de parejas. La persona no se elige. Llega como una riada de la que nadie tiene noticias y sorprende de la misma manera.

La llegada tiene que ser inesperada, inusual, bonita, curiosa, particular, para que la primera llama surta efecto y dure. La historia comienza captando nuestra atención, y a cambio la recordaremos siempre. ¿Cómo y dónde os conocisteis? 

Al haceros la pregunta anterior intentad estar solos, en un sitio cómodo, y sin prisas, es muy molesto que te corten en medio de un recuerdo tan bonito. Mejor por la noche antes de dormir. Y no mola que nos vean la cara de bobos que se nos pone al recordar cosas tan cursis pero a la vez increibles. 

Si ya habéis realizado la receta, incluso más de una vez, y al recordar el día que decidisteis iniciarla no se os pone esa cara de la que hablo, preocuparos, pues no os aportó nada bueno, y siento deciros que la receta no salió bien. Tendréis que repetirla y esta vez con más cuidado y poniendo más atención, que muchas veces la falta de atención y ganas hacen que baje el bizcocho o se corte la mayonesa...

Si por el contrario os emocionáis al buscar en vuestro baúl interior ¡enhorabuena! Tenéis una bonita anécdota que recordar.

Esta receta no es sencilla. Conocidos programas de televisión han intentado llevarla a cabo pero pocas veces se ha conseguido. Nadie debe desanimarse por ello. La esperanza es lo último que se pierde...

domingo, 26 de octubre de 2014

Rojo. Red. Rouge. 紅. Rosso. Красный. أحمر. Rot...

La pasión se refleja en la fuerza, la intensidad, en el color rojo. Da igual el idioma, la pasión es pasión.

Contesta a estas preguntas. Vamos a reflexionar.

¿Es la pasión la que realmente mueve montañas? ¿Es esta misma la que nos ayuda a conseguir el éxito en aquello por lo que apostamos? ¿Te salen mejor las cosas cuando te gustan, cuando te apasionan? ¿Se te pasa el tiempo volando cuando las haces? ¿Te pones un horario para hacer aquello que te gusta, o no le pones límites?

Está claro ¿no? La pasión lo es todo. Sin pasión no hay ganas, no hay ilusión, no hay éxito.

Nuestro profesor de Emprendimiento, Fernando Giner, nos lo intenta enseñar cada viernes. Poco a poco vamos entendiendo la idea pero todavía no nos atrevemos a abrazarnos a ella y volar. Nuestras mentes cerradas no están preparadas para poner pasión en lo que queremos ser.

La pasión es un término muy amplio. Puede ponerse pasión en cualquier cosa, y es necesaria para que el éxito florezca. Un simple revolcón puede ser el mejor ejemplo. No te conozco, ni tú a mi tampoco. Bebemos, nos calentamos y surge. El instinto animal, el impulso y las ganas hacen que la pasión esté latente. Pero, ¿qué pasaría si esa pasión se esfumase? Pues que el revolcón sería como echar una partida a la Oca por aburrimiento, como un bocadillo sin terminar porque no te encanta, como salir a correr y a los dos minutos andar porque no te entusiasma hacerlo sola.

La pasión es entusiasmo, hambre, ilusión, egoísmo incluso. Que nadie te moleste mientras haces eso que te gusta porque no estás para nadie, aunque se esté ahogando la abuela con una uva en Nochevieja. Que coja al Gaitero y trague, que además de desatascarla la va a poner contenta, pero a mí que me dejen que la pasión me puede.



Intensidad. Vivir con intensidad la vida, la vida en el trabajo; la vida familiar; la vida en pareja; la vida compartida con los amigos; la vida en soledad. (Amor, Deseo, Gozo)



Otro ejemplo de pasión. Odio a mi vecina con todas mis fuerzas. No sabe que hay un timbre al que llamar para salir a abrir. Prefiere el método tradicional de golpeo de puerta apoyado con grito. La odio y pongo pasión en odiarla porque me produce aversión, rechazo, asquete.


¿Y el sonido de un taladro a las siete de la mañana? ¿O el ladrido sin parar de un perro? ¿O un niño llorando toda la noche? ¿O mi padre cuando se pone machacón, pesado, cansino? ¿O la gente cotilla?

En el odio también se pone pasión. Y en la tristeza, en la añoranza, en la melancolía. Sobre todo los que empatizamos hasta con las moscas que quedan cuando acaba el verano y vuelan como tontas chocándose con todo lo que encuentran a su paso. Una película “de clinex” nos hace sacar esa pasión por la tristeza.



Pasión
Un concepto muy amplio pero necesario en nuestras vidas.